Cusco - Julio 2022
Luego de 4 años, volví a viajar al extranjero, esta vez es Perú, no esta muy lejos 🤪 pero es un destino en mi lista desde hace un mucho tiempo. Yo era chica cuando con mi papá vimos el recital de Los Jaivas en Machupichu por la televisión y alucine con el lugar, de eso como 40 años y ahora por fin se logra, antes en 2020, adivinen... sí, la pandemia maldita. 
El viaje es con un grupo de 22 personas organizado por Salvaje Travel y yo nunca he viajado en esta modalidad (o sea, con tanta gente) esperaba no colapsar y finalmente quede sorprendida conmigo misma, porque logré compartir con casi todos y la verdad sea dicha, fue un grupo muy simpático y agradable… porque obvio la rara soy yo, no los demás 😁
La aventura partió el viernes 8 de julio a las 6 AM, transfer, aeropuerto, dos vuelos y llegamos al Cusco, el grupo era de 6, pero llegamos 3… el resto perdió el vuelo por culpa de “los agradables amigos de Aduana peruana” que nos retuvieron los equipos fotográficos “es que es un lente por cámara” nos dijeron, que “tienen que declarar”, que “tienen que dejar garantía” y así un par de cosas más, lo que nos atrasó y dejo a mis 3 amigos sin vuelo y viajando mas tarde 😳 la verdad, bien raro todo, pero finalmente ya estábamos en el destino. Salimos a cenar, caminata por el centro de una ciudad iluminada, con callecitas angostas, construcciones en piedra y muy limpia.
El segundo día es tranquilo, caminando nuevamente por el Cusco desde temprano, estamos a 2900 msnm y hay que aclimatarse de a poco a esta altitud. La ciudad de día también tiene su encanto, calles estrechas muy lindas, muchas tiendas para comprar artesanía y restaurantes por todos lados. Almuerzo en una delicia llamada Kion, absolutamente recomendable, así es que olvide todas las dietas y a disfrutar! 
Durante el recorrido, guiado por Rómulo nuestro guía local, nos vamos enterando de la historia y cultura andina, algo impresionante e increíble (como de otro planeta es el comentario que se repite). Visita a las Salineras de Maras, Ruinas de Moray y Ollantaytambo.
El tercer día fue para irnos a Machupichu... viajecito en tren, aunque de noche no se aprecia, al volver a Cusco, se puede disfrutar del paisaje bellisimo que entre las montañas se deja ver desde el tren que tiene ventanas muchas y  amplias ventanass.
No sé muy bien como describir el día de visita a Machupichu, llegamos temprano antes del amanecer y comenzamos el recorrido, creo que decir que es impresionante es poco, quizás exajero por mi ansiedad de conocer ese lugar, pero es increíble todo lo que ahí se respira, vive y comprendes. 
Había bastante gente y las selfies abundaban. Busqué un lugar para tratar de fotografiar la salida del sol y ahí me quedé esperando. De a poco comenzó a llegar mucha más gente, salió el sol hice la foto y lo que siguió fue caminar por la ciudad, escuchar sus historias, maravillarme y para coronar el viaje una Vizcacha que se apareció por ahí.
En el día 4 nos toca visitar las montañas de colores de Palccoyo, pero antes nos detuvimos en el pueblo con el objetivo de entregar los regalos que @salvajetravel trae a los niños de la escuela, pequeños vestidos con sus trajes típicos nos esperaban, nos hicieron un baile y compartieron con nosotros sus sonrisas y aunque en la cultura andina originalmente no existía la palabra gracias, ese día ellos nos tocarón el alma con su inocencia y por nuestra parte solo quedaba agradecerles a ellos por esa linda experiencia.
Para los que ya me conocen o han leídos mis bitácoras de viajes anteriores, sabrán que soy muy llorona y esta vez no fue la excepción, la cámara no la pude usar porque tenía los ojos llenos de lágrimas, así es que, no quedó otra que dejar que el celular hiciera lo suyo. Traté de no enfocar las caritas de los niños, por respeto, pero una pequeña me robo el corazón con su mirada, tratando de copiar su tarea en el cuaderno… recordé a los niños de Madagascar y de nuevo la loca llorando 🤭
Ellos son felices con tan poco y creo que eso es lo que mas me emociona, cuanta de esta inocencia nos falta a nosotros los adultos.
El recorrido continua y llegamos a las montañas de colores, me explica Tere que hay otras más conocidas, pero que están siempre muy llenas de gente… gran decisión pienso, porque este lugar fue un agrado, bellísimo, lleno de postales increíbles y una caminata exigente, pero llevadera si no te da el mal de altura. Estuvimos a 5000 msnm y nuevamente logré llegar. El grupo con calma también llegó, unos antes y otros después, no importa, lo lindo fue lograrlo. Las fotografías de rigor y de regreso un almuerzo típico de la gente local, cocinado con las técnicas ancestrales de la cultura andina y con productos locales… una delicia todo!!! Ah y me atreví a probar el cuy 😬
Volvemos a Cusco, con el corazón llenito y la cámara también 😉
El último día es Laguna Humantay, viaje desde la madrugada para llegar a un lugar entre imponentes montañas y para llegar a la laguna hay que hacer un trekking o subir a caballo, voy por la segunda opción 🤭 ya arriba, nuevamente mucha gente y muchas selfies, el lugar es lindo. Traté de fotografiarlo haciendo una PANORAMICA que resultó, pero debo confesar que borré con Photoshop a todos los turistas 😬 creo que nunca había usado tanto el tampón de clonar. Ya de regreso, lo mejor del día, un señor tenía un puesto donde vendía comestibles y "cerveza helada" la cual obviamente compramos, delicia máxima, porque el calor ya se hacía sentir. Regresamos a almorzar a un pueblo cercano llamado Mollepata y luego volvemos a Cusco. Es el último día y nos despedimos con una noche de rica cena, bar, música y poco de baile. Feliz de haber conocida a gente tan buena onda y de haber cumplido unos de mis sueños. Será hasta la próxima...
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